mainds's profileMEJOR NO HABLAR DE CIERT...PhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    VERGONZOSO

    CONTRATO DE INTEGRACIÓN  Y ALQUILERES XENÓFOBOS

    "...Se imagina los europeos en un país de Africa, hablando el idioma nacional + un dialecto local?, no allí es al revés , los ciudadanos de un país hablando Ingles o Francés en su país pa que los que vienen a sacarles el petróleo, el gas, el oro etc...les pueda entender!!!!. Por supuesto no firmaré este contrato , es humillante!!!!"

    Esto dice un lector cabreado del diario ADN, con toda razón, en su comentario a la noticia: "Asociaciones de inmigrantes recurrirán el contrato o de integración ante el Tribunal Constitucional".contratoInteg

    Y es que en Valencia ya se lanzó la puta idea, una muestra mas de la mierda de política  que está manejando el gobierno de Valencia,y de paso el nacional. Yo que pensaba que ZP era mas sensible a los problemas que sufrimos los inmigrantes (y aquí hay que hacer una acotación, se es "inmigrante, cuando se viene de países sudamericanos, por poner un ejemplo, y peor si se tiene cara de machupichu o panchito, como los nombran algunos racistas, a los que son bajitos y de tez oscura y cara ancha, pero se es "extranjero", cuando se es rubio ojos azules y de países de europa, aunque últimamente también llaman inmigrante a los rumanos y otros, y eso que están ya en la UE).

    Como si ya no fuera suficiente, cumplir con las obligaciones impuestas al residir aquí, pagar rentas, el alquiler, los impuestos, los servicios, sacarse el carné, etc., además de dejar el dinero aquí también, en comer, vestirse, estudiar, viajar, etc.,  además de enviar algo a la familia que se tenga en el país de origen, con todo el derecho del mundo, obvio. Claro que cada vez menos, con esta crisis o recesión, como quieran llamarlo.

    No, no es suficiente. No es suficiente con las obligaciones, ahora toca un contrato. ¿Que tal? ¿Y de derechos?, ¿cuando hablamos?

    Esperemos  que los que no tengan papeles, ahora que por fin tendrán un contrato, puedan tener un permiso, ¿no?

    ALQUILERES XENÓFOBOS

    Salió por la tele, se ve en internet. Anuncios de pisos en alquiler, en lo que lisa y llanamente aconseja “abstenerse inmigrantes”, como si no fueran incluso mas puntuales que algunos del país, a la hora de cumplir con esta obligación primordial. ¿Porqué esta absurda discriminación?, ¿Cuál es el miedo?, ¿porqué esta hijaputez? Una señora, supongo que de nacionalidad de algún país sudamericano, puesto que no se pudo saber, cámara oculta en bolso, concurrió a una inmobiliaria a preguntar $ sobre un piso en alquiler de 1.200€, y oh! Sorpresa, le sale la friolera de 8.200€ alquilarlo, entre comisiones, aval bancario de 3.000€, (modalidad empleada exclusivamente con los ciudadanos de 1212061794_g_0países de Sudamérica y países del norte europeo, tales como rumanos, búlgaros, etc.), depósitos, seguros, etc. En cambio si va un/a español/a sólo le sale 2.200€ en total.

    Como si fuera peor, la Secretaría de Inmigración y Emigración, consultada respecto del tema por el mismo diario (El Mundo) que publica la investigación, advierte que es “la primera noticia” que le llega del asunto. A su vez, manifiestan “sorpresa” e "indignación”
    Su directora, Cosuelo Rumí, dice que "es la primera vez que tenemos constancia de una muestra tan explícita de racismo en este ámbito", informa Infobae.com.

     

    Hay un gran vació jurídico respecto a este tema, pero toda discriminación es denunciable, el problema es que es difícil de probar ya que el propietario lo negaría. En cambio si el anuncio lo hace una inmobiliaria, sí se puede denunciar , ya que “podría ser constitutivo del delito contemplado en el artículo 512 del Código Penal, que castiga a los que, en el ejercicio de sus actividades empresariales, denieguen a una persona una prestación a la que tenga derecho por razón, entre otras cosas, de su etnia, raza o nación"...dice Miguel Martí, consejero de Cuatrecasas, Para Martí, si se trata de un particular "no veo que tenga encaje en ningún artículo del Código Penal", según el diario El Mundo. De todas formas, aun tratándose de una empresa, dependerá de la valoración del juez.. No despierta asombro en las asociaciones de inmigrantes esta forma de racismo beligerante, ya están acostumbrados a recibir quejas de este tipo.  1212061794_extras_ladillos_1_g_1

     

    No hay duda, según el presidente de la Federación de Asociaciones de Inmigrantes: son "totalmente denunciables". "Si se confirma que es así y los dueños de los pisos se niegan a quitar el anuncio, habría que tomar medidas. Instaremos a las autoridades públicas a que actúen de oficio para ver si hay algún tipo de delito", precisa. "Estos anuncios incitan al odio y causan vergüenza", concluye, según el diario El Mundo.





    Los gays emigrados de Sudamérica

    No todo el mundo emigra por una cuestión económica. Muchos hemos emigrado para poder vivir nuestra opción sexual en libertad, para que el sólo hecho de caminar descahomofobia-americaderada o no tener una novia sea motivo de que te hundan el prestigio en el barrio. Y esto es lo que suele suceder en los países sudamericanos. Machismo exacerbado, incluso en las mujeres que lo aceptan como normal, homofóbia y estigmatización es el pan de cada día.

    Yo, por ejemplo, vengo de un pueblito, de mas de 40.000 hab., del noroeste-centro argentino y he tenido que soportar todo tipo de habladurías y estupideces, tan sólo por el rumor de que fuera gay. Debo decir que nunca fui agredido físicamente por ser maricón, al menos frontalmente, quizás de forma velada si, porque enseguida me volvía y le partía la cara al boludo que se pasaba de la raya. En estos putos pueblos, si tu secreto lo saben 2, lo saben 3, y si lo saben 3, lo sabe todo el mundo. Vivir con el miedo en el cuerpo, mintiendo constantemente sobre tu condición sexual y estado civil, es, francamente estresante. En tu casa, en la escuela, en el trabajo, entre los amigos héteros, en el barrio, en la iglesia, en todos lados. Y para colmo, si te haces de amigos gays, siempre después de un rollo, son mas falsos que papel higiénico, tal vez para mantener la fachada ante la sociedad, porque allí impera aquello de, "dime con quién andas, y te diré QUÉ eres".

    Cosas chungas por ser gay

    La cosa puede llegar a tal punto, que usan el hecho de ser gay, para meterte en problemas con la justícia. Fácil es entonces, extorsionar a alguien para sacarle dinero, enredándolo, bajo falsas acusaciones de corrupción de menores o cosas parecidas, porque para colmo, los menores no están tan vigilados como aqui en España, por ej. Mientras los robos están a la orden del dia, cuando se trata de cagar a un puto (en Arg es el sinónimo de maricón), la policía actúa de forma escrupulosa y se ensaña con el pobre puto, pero para ir a meter preso al chorizo que le robó a la abuela después de cobrar la pensión, les faltan webos. Es más, van a medias con el chorro.

    Ataques a mis amigas por ser mis amigas, que de paso me servían de tapadera, mas de una vez escuché: "¡ché..., ¿y esa mina (chica) anda con vos?, mierda el loco, que tal?, cuantas minas que tenés..!, porque no me dirás que son todas amigas, ein?", en fin, pelotudos de todos los colores. A mis hermanas las cocinaban preguntándole por mis cuestiones intimas, a mi hermanos los atacaban conmigo, de ahí, que muchas veces los propios hermanos actúan de verdugo, tal vez por venganza hacia uno, cuando deberían defenderte, pero bueno, esa suerte creo que no la he tenido, tal vez estos últimos tiempos, porque después que me marché para siempre, se dieron cuenta, que tanto hacerle caso a los demás, perdieron un amigo y hermano. Uno no vale por lo que hace con el culo o la pija, sino por su capacidad de amar, de ser buen hermano, buen hijo, buen ciudadano, como dice Pinti.
    Recuerdo que tuve a una vecina peluquera durante 10 años, que se encargó de vocear a los cuatro vientos que me la comía. Un día pasaba con mi tutora y un hijo ya mayor de ésta, por delante de su casa, ya que la pelu la tenía en su propia casa, y nos llamó y espetó apuntándome con el dedo: "¿asique tenés la peste rosa vós?", yo me quedé rosa, como dijo, pero de la sorpresa, la vergüenza y la bronca que me dió. Y le dije: "¿acaso me ve enfermo usted?" y mi tutora me defendió, si mal no recuerdo. (¡por fin alguien que me defendía!). Fué por allá por el año 85, mas o menos, cuando empezó a ser noticia lo del sida, yo era un crio de no mas de 10 años, ¡cómo se pudo ser tan hijadeputa la vieja!. Ésas y muchas más me hizo esa maruja, pero la vida es justa, y hoy está loca.

    La escuela primaria y secundaria trajo también sus anécdotas amargas, como no, abusos de fuerza y patadas en el culo por parte de otros mas grandes que yo, escarnio en público y hacerme pasar vergüenza por mi forma de caminar o por ser pobre, incluso. O porque no vivía con mi madre biológica. Una compañera del último curso me montó un lío sólo porque caminaba descaderado, y éso, que mas allá de el caminar, no tengo pluma, porque siempre me impuse ser lo más masculino posible, tanto, que tenían dudas en la calle o mis amigos héteros que lo que se decía de mi fuera cierto. Y bien puta que éra ésa compañera, pero claro, éso ella no lo decía.

    ¡"Putoooo.., vení a chuparme la pija!", ¡"hormona revuelta, vení que te hago hombre, putooo!", "hueco", "culoroto", "trolo","tragasable", esas son los graciosos piropos que los gays recibimos en la calle, como para andar de buen humor todos los días. Y encima, los mismo maricones, escudados detrás de un cristal entintado de coche, al pasar, le gritan a otros maricones sentados en una terraza de un bar, intentando la normalidad: "¡...pasivaaaasss..!". Las locas que estaban sentadas, cocinadas por la vergüenza, se levantan, un poco más de rodillas y se van. ¿Hay derecho?. Los "mataputos"se le dice allí a los homófobos. Motes ridículos y leyendas a espaldas de uno, es moneda corriente.

    Fuego amigo

    En el mismo ambiente hay homofóbia y discriminación, pero ya no sólo en Sudamérica, en España también, pero donde más se siente, es allí. Es como que tiene otro tinte la cosa, no sé. Te discriminan los mismos maricones si no eres de alto standing, por decir, la que no es profesora de aeróbic, es diseñadora gráfica, y la que no, como mínimo, peluquera. Nunca un obrero común y corriente, "noooo, cheeee, que decís nena, si nosotros los mismos putos les hacemos creer a los chongos héteros que somos revivas y millonarias". ¡Por favor!...¡patético!. Y si la crisis te tocó, y de empleado de una multinacional de repente te encuentras barriendo escaleras en un edificio, los maricones te dicen "que venida a menos que estás!", te dejan de saludar, porque claro, ya no te podrán sacar nada, o vivirte, como es costumbre allá, sobretodo en los maricones barriobajeros. Por eso nos roban, porque creen, de cajón, que los maricones, siempre tenemos guita. Salir de marcha gay implicaba encontrarse con chaperos mezclados entre la concurrencia. Y al salir del "boliche"(discoteca), posibles atracos a punta de navaja.

    Incluso los familiares piensan que nos sobra el dinero, como nos ven solteros, "singles" que se dice ahora, no tenemos hijos, ni los vamos a tener, ni creo que adoptados, piensan que nos sobra la pasta, como si no tuviéramos que pagar alquileres o currar como cualquier hijo de vecino lavando copas o picando numeros con sueldos de mierda, nooo, que va. Y por el sólo hecho de emigrar a España, se creen que te reciben con el puesto de gerente y el conocido ramo de rosas rojas y el paseo en yate. Encima que tenemos que lidiar con ser discriminados por sudacas, también nos discriminan por maricones, sacando la mierda que los españoles no quieren sacar, y si no tienes papeles...y la familia que no te entiende, ni te cree.

    Ganar y perder

    En realidad, yo estaba, digamos, profesionalmente mejor en mi país que aquí. Allí, yo tenia un negocio propio, era autónomo, no como aqui, pero trabajaba para mi, era el señor, en cambio aquí, soy el ilustre desconocido. Aqui, he tenido que hacer trabajos que ni en la peor de las pesadillas hubiera hecho en mi tierra. Lavando copas y altos de cacharros y platos en un espacio mas pequeño que el lavabo de mi piso, armando paradas en un mercadillo pa' un montón de gitanos, por dos duros, obvio. Levantarme a las cinco de la mañana todos los dias para ir a abrir un bar de mierda y limpiarlo, endonde la camarera de noche vaciaba los ceniceros en el suelo, porque decía: "mañana vendrá el barrendero sudaca ése a limpiar todo, que trabaje, que trabaje..", una alma asi de buena, sólo en el cielo de los católicos, mirá. Y sin dias de fiesta durante más de una año, sólo me tocó una vez en año nuevo, y porque cerraban, y cuando pedí formalmente mis correspondientes descansos, me echaron, y de hacerme los papeles, ¿papeles?, ¡qué es eso!?, menos mal que entró ZP y los pude hacer por servicio doméstico.

    Maldito molde!

    Muchos venimos con la represión metida en los huesos, andar de la mano con mi novio aqui de Barcelona, me resultaba aterrador, incómodo, y aún a veces me sigue pasando. Una manifestación cariñosa en público entre tios, allí en mi pueblo de Argentina era algo inusual, y dá lugar a murmuraciones y hasta a algún insulto. Y eso que la anterior reina de la vendimia gay salió de mi pueblo, hace rato que un transexual se cambió de sexo, y andan un par de travestis dando vuelta, es la otra cara, contradictoria como siempre de Argentina. Mientras que a tios normales, gays se les puede llegar a insultar por andar de la mano, unos travelos un poco más y pasan desapercibidos, o de un extremo o de el otro, parece ser. Ni yo lo entiendo y eso que soy de allí. Otra cosa será en Bs As, donde ser gay no escandaliza a nadie. Mi novio no me lo entendía. No entendía porqué yo no quería andar tomados de la mano por la calle, o darle un beso en un bar. Además, me lo pedía en pleno Barcelona, y no en donde vivo, que és mas pequeño y mas o menos nos conocemos un poco todos. Andar con el miedo por delante es algo dificil de sacarse. Es un puto molde que continúa, un patrón de conducta que se perpetúa. Pero hay que entender que ya somos libres, que podemos manifestar nuestro amor tranquilamente, aunque cuando leí de aquella agresión en el metro a dos chicos por darse la mano o un beso, por parte de unos skin o unos inadaptados, confieso que me vuelve el temor al cuerpo.

    Me como todo

    También es cierto que, de venir reprimido y de lugares donde ligar y echarse un polvo significaba ingenieria fina, de forma oculta, al llegar y encontrarse con mas medios (acceso a internet mas fácil, cruising, bares y discotecas con sus cuartos oscuros y sex shops con polvo incluido), los recién llegados nos sometemos a una intensa actividad sexual y nos exponemos también, a pegarnos un bicho y otras ETS. Después de quemar esa etapa podemos estar listos para  ponernos en serio en buscar o aceptar una relación seria de pareja. Y es ésto lo que muchas veces no nos entienden tampoco los autóctonos, pero póngansen en nuestros zapatos, si donde vivías no te era fácil  ser quien eras y follar mas imposible aún, con excepciones,  obvio que al llegar a un sitio con mas libertad te querrás comer todo. Menos mal que yo ya pasé por todo eso y hoy me encuentro felizmente en pareja ya hace mas de un año. Nunca hay que ponerse de novio o enamorarse de un recién llegado.

    La prensa se hace eco

    Según el diario el Peródico de Catalunya, en la edición del 12/05/2008, España se erige como destino de los gays sudamericanos. Ofrece como dato una infografía donde muestra el mapa de sudamérica, supongo que corroborado con datos fidedignos, de la homofóbia en América. Colorean a Argentina como un pais en donde se cometen crímenes homófobos, esto a mi no me consta, pero pudo y puede haber pasado alguna vez, espero que no. Omiten a Norteamérica, como si allí, al menos en USA, la homofóbia no existiera, y recordemos que gracias a la matanza en aquel bar de San Francisco, aquel dia se instituyó como el "Dia del Orgullo Gay". Aún hoy, la superpotencia de pacotilla, los gays no se pueden casar. Este diario, y no lo estoy criticando, empieza el artículo contando las peripecias de un sicólogo chileno, que ahora está peor económicamente, pero al menos no lo insultan por la calle, por ser, vaya delito, gay. Tambiém cita las palabras de Manuel Ródenas, un abogado especialista en demandas de asilo por parte de personas perseguidas por su opción sexual y dice: " España es un país receptor de personas que emigran por su orientación sexual. Han llegado muchos, y cada vez vienen más", dice. (Puede ser). "Todos lo hacen para poder vivir en libertad. No obstante, unos toman la decisión por mejorar su calidad de vida (con estos sueldos de mierda, mucho no creo), y otros, en cambio, huyen para que no los maten"-comenta el letrado que denuncia que - "no se ha reformado la ley de asilo para considerar la persecución sexual como motivo de concesión del estatuto" (y no creo que la reformen, sinceramente, no están por la labor).

    La verdad que, por ejemplo en mi caso, no "huí" para que no me matasen, pero si para dejar de tener problemas por "ser", algo que es tan natural como respirar.

    He aqui la nota completa: (http://www.elperiodico.cat/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAT&idnoticia_PK=508526&idseccio_PK=1021&h=) colocar este enlace directamente en el navegador)

    (mainds 15/05/2008)

    -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    Sobrevivir en Buenos Aires

    30 - 01 - 2008

    Por lo general la ciudad de Buenos Aires es bastante segura y hay mucha presencia policial en todas las calles, ya que últimamente miman el turismo como la nueva industria del país. De todos modos hemos de recordar que el país entró en crisis y esto ha generado inseguridad, aunque no mas de la que podamos encontrar en cualquier zona turística española.
    De todos modos aquí tienes algunas pautas para “sobrevivir en Buenos Aires”.

    Lo primero que has de recordar es que los argentinos descienden de españoles e italianos, así que tenemos los mismos genes y la misma picaresca, que empieza en el mismo aeropuerto, en el momento de salir a cambiar algo de dinero para el taxi.
    Hay casas de cambio a la salida de equipajes pero te recomendamos que cambies en la oficina del Banco de la Nación (con rótulo azul) donde te darán mas por tu dinero (no hace falta que cambies mucho) Si llegas al aeropuerto internacional de Ezeiza, a las afueras de Buenos Aires, tener en cuenta que todo en Argentina es enorme y al menos tendrás una media hora de camino por la autovía. Te recomendamos que cojas un taxi de la empresa León, son seguros y te llevarán a tu destino sin sorpresas, son algo mas caros (unos 100 pesos) pero merece la pena.

    No hay tantos cajeros automáticos como aquí, y debes tener en cuenta que tan solo te darán unos 300 pesos por día, unos 70€ mas o menos, aunque con esta cantidad tienes mas que suficiente para tus gastos. Pagar puedes pagar sin límite en comercios.
    Muy importante, en Argentina los peatones no existen, es decir, los semáforos no sirven para nada. Si pensábamos que en Portugal se conduce mal, es que aún no has visto conducir en Argentina. Mira bien antes de cruzar y no esperes que nadie frene porque el semáforo esté en rojo.

    En cuanto a la vida gay, es una ciudad muy abierta aunque como en toda Latino américa, mejor no demostrar mucho afecto en público, salvo que estés en locales gay o gay friendly.
    Otra cosa a tener en cuenta son las bebidas alcohólicas. En muchos sitios te venden garrafón o alcohol de muy mala calidad. Si no quieres ir directo al hospital te recomendamos que consumas bebidas de importación o embotelladas como cervezas, champaña o latas.

    Para moverte puedes usar el metro o bien taxis, aunque asegúrate que tienen un círculo amarillo en la puerta ya que hay muchos que son “piratas” y no te ofrecen todas las garantías.

    Si vas en verano (invierno de aquí) no seas tonto/a y no vayas cargado de maletas. El cambio es muy bueno y hay avenidas y centros comerciales repletos de tiendas. Lo mejor, ir con un bolso de mano y allí comprarte de todo.

    Por último haz dieta antes de ir, porque cuando vayas no podrás dejar de comer. Vayas donde vayas la comida es buenísima y te perderán los postres.

    Esto de sobrevivir, va en clave de humor. Buenos Aires te gustará y comprobarás que es como nuestras ciudades, aunque mas espectacular y con mucho mas para hacer.

    Publicado por admin · en la sección Sobrevivir en Buenos Aires 

    Comentarios

    3 Respuestas a “Sobrevivir en Buenos Aires”

    1. Julio on March 19th, 2008 7:13 pm

      Hola,
      acabo de leer la nota sobre Buenos Aires. Como porteño confieso que han hecho una buena radiografía. Sin embargo, me permito hacer una corrección: El Centro Cultutal Borges no está en el Patio Bulrich sino en otro centro comercial llamado Galerías Pacífico.
      Además, dos cosas me han llamado la atención: Una es el comentario acerca de los pocos cajeros que hay. Creo que aqui le han errado. Y otro punto es respecto del escaso respeto a los peatones. Es bastante exagerada la apreciación al respecto. Estamos al igual que España en el tercer lugar de accidentes de tránsito. Uds. en Europa, nosotros en América. Dios quiera que podamos descender cuanto antes de este ranking.
      Les dejo un saludo.
      Julio desde Buenos Aires.

      PD: En cualquier lugar del mundo (incluído los boliches de Chueca) las bebidas servidas en jarros nunca son del todo buenas. Menos aún las alcohólicas.!!

    2. cesar cruz segovia on April 19th, 2008 1:18 pm

      lei el articulo, muy bueno, tmb lei el coemntario de julio, y creo no fue a españa para decir que el transito es igual aca y alla, yo estuve ene spaña, y me sorprendio elr espeto que se le tiene alos peatonbes, cosa que aca no pasa, nadie los respeta,a si que a tener cuidado cuando vengan y crusen la calle! lo qe les voy a corregir es la cantidad de plata que sacan los cajeros autimaticos, es 1000$ x dia no 300$,a si que hagan la cuenta de cuantos euros!, bueno espero que disfruten de nuetsro pais, y su noche gay que es la mejor!, 1 beso de cesar aca les dejo mi flog, mi msn! http://www.fotolog.com/c3ssarlogespero que me escriban 

    3. PManuel on April 20th, 2008 7:39 pm

      Estuve en Buenos Aires hace 3 años y es posible que vuelva de nuevo pronto, lo cual deseo, la ciudad es como se describe pero estoy de acuerdo con el otro comentario, no es tan exagerado lo que se dice de los semáforos, respecto a los cajeros no es que haya pocos, es que cualquier pais que se compare con España en ese sentido se queda corto, aqui hay mas cajeros que en USA… Lo que si es cierto es que es como estar en una gran ciudad española pero todo es mas grandioso… A ver si cuando vuelva me encuentro la ciudad un poco mas renovada a nivel de aceras y tal, por lo demas solo decir que esa costumbre de os argentinos de comparar su capital con Paris pues… como que es su propia imagen idealizada, la verdad es que no se parece…. A mi en cierto modo me gusta mas…

    Se menciona el sitio web de origen.


    Esto está buenísimo..jajaja.

    Esta chica está muy cabreada con el dia de San Valentín, encima, está de novia,o sea que no está muy feliz con su novio. Es pa partirse el ojete..!, está muy bueno, aplauso por lo valiente que es, porque se animó a decir lo que muchos piensan. Ja! 

                  foto de elpeorchotolog en 13/02/08

                                               OdIo SaNvAlEnTiN!!!!!!

    Si todos piensan q este posteo es x despecho,SI es x despecho!!!!jejejejejeje.....creo q no hay un dia q me haga sentir peor!!!!!..me remarca lo sola q estoy!!!!...pero ojo puedo vivir con ese vacio,sobretodo x q quien lo llena rompe los huevos,se tira pedos,quiere manejar mis horarios,mi vida y todo..en conclusión, prefiero estar en esta patetica y vacia vida y no con un culiado (gilipollas)  q seguramete me va a meter los cuernos (serle infiel) y hacerme el hazme reir del pueblo....je.
    feliz san molestín!!!! jejeje

    http://www.fotolog.com/elpeorchotolog/26726611

    Busco mi destino: Expulsiones obligadas del pueblo chico

    Por Hugo Salas y Paula Jiménez – (Soy)
    Lejos de los grandes centros urbanos, demasiado cerca del juicio de vecinos y vecinas, escaparse de la norma heterosexual suele obligar al exilio. Historias en las que el anonimato permite despejar la propia identidad.
    En todas las sociedades hay determinadas cosas (buenas o malas según quién las mire) que sólo pueden ocurrir —o que ocurren con más facilidad— en el escenario de la gran ciudad, donde el anonimato, la distancia y la falta de contacto vuelven porosas las fronteras del “nosotros”, a menudo responsable no sólo de unir a las personas en grupos sino también de diseñar distintas formas de exclusión. Se sabe: que todos te conozcan, sepan tu nombre y tu historia, esa familiaridad permanente y obligada que para muchos puede ser fuente de contención, para otros y otras se transforma en pesadilla. La misma mirada atenta con la que el pueblo cuida es aquella con la que controla, vigila e incluso, llegado el caso, corrige.
    Sin duda alguna, la libre expresión de las sexualidades e identidades de género diversas es un fenómeno urbano y —aunque a veces se lo olvide— muy reciente (demasiado reciente como para tomárnoslo con calma).
    Mientras que la ciudad, un poco por proceso ideológico y otro poco por negocio, termina de acostumbrarse al nuevo paisaje, al punto tal que en una escuela porteña una alumna travesti puede ser abanderada, los pueblos siguen estas transformaciones con mucho más recelo. Insultos que se han vuelto si no insoportables al menos políticamente incorrectos en la urbe, tienen plena vigencia a pocos kilómetros, donde la Iglesia —por lo general, en manos de sus elementos más reaccionarios— conserva mayor injerencia en el desenvolvimiento de la vida social (aun cuando sus habitantes, en buen número, no dudarían en calificarse como católicos “no profesantes”).
    El peso decisivo de esta institución milenaria que pide disculpas con quinientos años de atraso (pregúntenle a Galileo), resulta evidente al escuchar el testimonio de Sara, actual integrante de La lesbianbanda, que lejos de provenir de un pueblo argentino o sudamericano (a los que un descuido podría imputar cierto “atraso ideológico” ligado a la supuesta modernización frustrada del Tercer Mundo) proviene de un pueblito en una de las grandes naciones industrializadas: “Mi pueblo se llama Trevisso, está en Italia. ¿Cómo es allá? Hace un año, nada más, salió publicado en el Corriere della Sera que el alcalde dijo que había que hacer limpieza étnica contra los homosexuales, así que imaginate. No era sólo el alcalde, sino también la sociedad, porque el Vaticano tiene un peso muy fuerte en Italia. Un día, hablando con mi mamá, ella me dijo: sí, tiene razón el alcalde. Yo no lo podía creer... ¡mi mamá!”.
    Pelotas y muñecas
    A menudo, quienes venimos del interior deploramos la suerte de los niños porteños, condenados al encierro, la vigilancia constante y el control estricto, con la convicción —más o menos férrea— de haber disfrutado en nuestra infancia de mayor libertad. Sin embargo, a poco de reconstruir nuestra biografía se advierte un detalle: muchas veces, la primera noción de que “algo raro pasaba”, de que uno era “rarito” o “poco femenina” no fue personal, íntima, sino que vino del exterior. “Yo sabía que era maricón mucho antes de saber que me gustaban los hombres, es más, antes de saber cómo se hacían los bebés, es decir, antes de saber qué era coger”, dispara Mariano, que hasta los veintidós años vivió en un pueblo bonaerense de 5000 habitantes. “Ser maricón era no jugar a la pelota, querer estudiar danza como mi hermana, llorar si me golpeaba, tenerles miedo a los petardos, juntarse mucho con nenas..., todas esas cosas, y era algo que me habían dicho desde siempre, desde chiquito, y que me decían todo el tiempo.”
    Maricón y marimacho, he aquí las contraseñas con que el pueblo comienza a vigilar, desde temprano, aquellas actitudes sospechosas, extrañas, que ponen en entredicho la rigurosa división entre nenes y nenas que es el pan nuestro de la norma social. El rótulo no sólo sirve para que todo el pueblo preste atención y colabore con la dura tarea de “corregir” a los desviados, sino también para marcar a las víctimas: temerosos del estigma, de chiquito nadie quiere ser maricón, y al ser llamadas marimachos, las nenas se encogen de hombros y se largan a correr. Uno no sólo es anormal, sino también, en cierta medida, culpable. Dolorosamente, no es inusual que los encargados de esta yerra sean los propios padres. “Antes —recuerda Sara—, cuando no lo sabían, mi papá y mi mamá muchas veces me preguntaban por qué me vestía así, si era lesbiana, o directamente me decían marimacho, y yo se los negaba, negaba la evidencia; pensaba que estaba enloqueciendo, me sentía muy sola. Porque yo sé que parecía un macho: me vestía siempre con vaqueros, camisas amplias, zapatillas, el pelo taxativamente corto y con gel. Ni hablar de pintarse la cara, nunca. Y pollera tampoco. Era una lucha con mi mamá, que me compraba ropa estilo femenino que yo terminaba guardando en el placard, porque yo era así. Jugaba con chicos, no con Barbies. Después de que me vine para acá, una vez hablé con mi hermana y ella me dijo que mi papá y mi mamá son más felices si yo estoy lejos, porque para ellos sería una vergüenza que yo estuviera ahí, feliz como lesbiana. Para ellos es una enfermedad, algo anormal.”
    La consecuencia más inmediata es, con mucho, previsible. Al llegar la pubertad y presentarse los primeros estímulos sensuales, se desencadena la paradoja de reconocerse y aborrecer de sí en el estigma. “Me acuerdo de que cuando empezaron a gustarme los chicos fue horrible. Yo no quería ser puto, porque quería demostrarles a todos los que me habían hecho la vida imposible que se habían equivocado, que yo no era lo que ellos decían..., ahora que lo pienso era muy loco, porque si yo era puto, ellos ganaban, pero si no, también”, reflexiona hoy Mariano, lejos ya del pueblo. De hecho, todos los testimonios que han permitido armar esta nota, incluso los recuerdos de quien escribe, son de algún modo discursos de exilio: para quienes tenemos más de 30, al menos, el único modo de poder decir “soy” era irse a Buenos Aires, cuando fuera, como fuera.
    El encuentro imposible
    Entretanto, la vida no asumida o encubierta transcurría por los carriles habituales del desconcierto, de nunca saber dónde se está parado, con quién se puede qué. Liliana vivió en San Miguel de Tucumán hasta los 27 años, cuando un incidente la puso frente al infierno tan temido: “Me había gustado una amiga, pero yo lo había tomado como una fantasía, nada más. Ella me iba a buscar a todos lados, me llevaba y me traía, y me había propuesto proyectos laborales. Yo estaba contenta con eso. Teníamos gustos muy parecidos. Si vas a tener una socia está bueno compartir eso, los gustos. Hasta que un día me dieron ganas de darle un beso, y ahí reculé. Le dije que no podía participar del proyecto, que me iba a vivir a Buenos Aires. Ella se enojó, porque la dejé plantada con todo. Nunca supo lo que a mí me pasaba. No sé cómo hubiera reaccionado, tuve la duda, por eso nunca le conté. La última vez que la vi, fuimos a tomar un café y me moría de ganas por contarle mis cosas, pero no me animé”.
    La contracara de la calentura que no avanza, del cuerpo que no entra en acción, quizá sea el amor que no osa decir su nombre, moneda corriente entre varoncitos, como bien sabe Mariano: “No, novios no, porque yo estaba convencido de que a mí me gustaban las chicas, aunque no salía con ninguna. Eso sí, siempre tenía un amigo, mi mejor amigo de ese momento, digamos, y con ése, que fueron tres, siempre terminaba pasando algo, porque estábamos borrachos o porque sí... toqueteos, mamadas, cada vez más zarpado. Pero de eso no se hablaba, era como si no hubiera pasado nada, nos hacíamos los boludos, ninguno se hacía cargo. Es más, uno después les dijo a todos que yo me había regalado y que él no había querido nada, que por eso no me hablaba más. ¿Ahora? Creo que están casados, los tres. Bueno..., uno que era profesor mío de taller ya estaba casado en esa época.”
    Las risas, el chiste, no alcanzan a ocultar lo evidente: la que tendría que haber sido la edad de los descubrimientos, de los romances tímidos, tortuosamente sencillos, termina siendo un laberinto de sensaciones encontradas, de recuerdos agridulces. La biografía de quien se descubrió diferente en un pueblo suele terminar convertida en un teatro íntimo de fantasmas, asignaturas pendientes, situaciones claras en retrospectiva. “No sé”, reconoce Pablo, que hace cinco años, llegada la mayoría de edad, abandonó el pago sanjuanino. “Más de una vez me cuelgo pensando en cosas que pasaron, como una vez que un chico de quinto año, yo estaba en segundo, me preguntó si me gustaban las revistas porno y no supe qué decirle, pensé que me estaba jodiendo. Ahora me doy cuenta de que era un lance, que me estaba midiendo a ver qué pasaba, y me hubiese gustado tener esa historia, porque era muy lindo él. Creo que me la perdí por paspado y me da bronca.”
    Más adelante, cruzadas las incertidumbres de los primeros años, las cosas tampoco resultan sencillas. “En Trevisso tuve dos parejas”, recuerda Sara. “A Anita la conocí en una fiesta de cumpleaños y a Selly en el trabajo. Las inicié yo, antes eran heterosexuales y después volvieron a serlo. Las dos me dejaron por el mismo motivo: la presión social. No podían decírselo a la familia, no querían blanquear lo que estaba pasando. Ya no soportaban las preguntas de los compañeros de trabajo —¿tenés novio?, ¿salís con alguien?— o que los padres les preguntaran sobre su relación conmigo, por qué dormíamos juntas y esas cosas. Después que cortamos, Selly conoció a un chico y quedó embarazada.”
    Los normales
    Se sabe: en los pueblos hay muy poco puto o torta sueltos, salvo alguno que otro raro ejemplar, como el peluquero aquel o esas dos profesoras de gimnasia, de quienes todo el mundo —para que no quede duda— murmura. Crecer en un pueblo es respirar un clima donde, efectivamente, “todo el mundo está casado” (incluso las personas del mismo sexo con las que uno o una se acuesta). Consecuentemente, la mayoría de quienes se sienten diferentes intentan, con distinta suerte, establecer relaciones heterosexuales. “Hasta que me fui de San Miguel —reconoce Liliana—, todas mis relaciones fueron con varones, y eran exclusivamente sexuales o de amigos, nunca de amor. Yo sentía que estaba viviendo la vida de mi mamá y mi papá, nunca me enganché.”
    Contra los prejuicios que despierta el tema, sin embargo, en algunos casos se establecen vínculos más profundos. Pablo, por ejemplo, tuvo novia durante cinco años. “Y ahora todos me preguntan cómo hacía, pero la verdad es que no la pasaba mal. Había algo que no estaba, sí, yo quería algo más, pero no es que tenía que hacer un esfuerzo para acostarme con ella. La pasábamos bárbaro. Decirle a ella fue lo más difícil para mí, porque yo la quería mucho y sabía que no me iba a entender. ¿Cómo le decís esto a alguien que quiere casarse con vos y que alguna vez hasta te dijo los nombres que quería ponerles a los bebés? ¿Cómo le explicás que no estuviste mintiendo, que vos también creías en todo eso? Durante dos o tres años ni siquiera me habló. Después volvimos a ser amigos, un tiempo, pero se fue cortando..., es como si ella no pudiera bancarse. Yo sé que hace fuerza, pero no le sale.”
    Los encuentros confusos, los intentos de normalización frustrada, en más de una ocasión contribuyen a deformar la propia imagen, a fomentar el rechazo. “Como te dije, a mí me gustaban las chicas... y yo intentaba, pero ninguna me daba bola, no sé, se darían cuenta”, recuerda Mariano. “Con el tiempo esto me fue traumando, estaba seguro de que era horrible, feísimo. Vivía torturado. Por eso, para mí descubrir el mundo gay fue como un estallido: uy, puedo gustarle a alguien. Era una sensación nueva. También me fui de mambo un poco, terminé en cualquiera. Así y todo, cada tanto me miro al espejo y me cuesta no verme feo. Creo que es algo que no se pasa nunca.”
    Para Sara, cambiar de aires, salir del encierro pueblerino, también significó un cambio consigo misma. “Cuando vine a Buenos Aires recién sentí que era yo, una nueva persona. Acá no me conocía nadie y me sentía totalmente libre de expresar lo que era. Si me imagino otra vez caminando por Trevisso, retomando la vida de antes, me agarra una gran depresión. Me sentiría muy sola. En cambio, cuando llegué acá me saqué un peso de encima, fue como sentir que ya nadie me estaba mirando detrás de las ventanas, y que también cambiaba mi mirada: por fin podía aceptarme a mí misma.”
    Queda, desde luego, una pregunta obvia, terrible: mientras las cosas no cambien, ¿cómo la pasan todos esos chicos y chicas que por distintos motivos no pueden escapar del pueblo?

    Fuente: Sentido G.com

    Juventud divino tesoro.

    BardemtapaRevista

    Desde hace unos años a esta parte cumplir años es un delito o mas bien una puta desgracia. Como dice el título de la última peli de Bardem: "No es país para viejos", mas bien diría, no es un mundo para viejos. Y la verdad que no. Puestos de trabajo ofertados en donde se pide no ser mayor de 30, 35 años, por supuesto, con toda la experiencia del mundo, o de hasta 25 años, eso si, con experiencia, mucha, dilatada y amplia experiencia. Imposible tener experiencia a esa edad cuando aun se está estudiando.

    Como si la experiencia, la responsabilidad o seriedad de una persona de mas de 35, por ej., no fuera un valor agregado, y no digo que un chico de veintipocos no pueda llegar a ser responsable, pero si seguimos descartando gente por gilipolleces, la cifra de parados útiles será cada vez mas abultada. La población activa de un país no se comprende entre los 18 a los 30 años de edad.

    Una sociedad que no incorpora todo lo que tiene, pierde mucho potencial, sabiduría, experiencia y diversidad, lo mismo hacemos con los inmigrantes, las embarazadas y algunas mujeres en gral y asi seguimos descartando gente, discriminando por la edad, raza, cara, etc, gilipolleces todas.

    Se és mayor, (o viejo según la edad) para trabajar, para hacer amistades, para ligar, en definitiva, para ser feliz, o mejor dicho, para encajar en esta sociedad, supuestamente evolucionada y tolerante, !ni una mierda tolerante¡ La culpa la tiene la publicidad y sus medios compinches como la tele, ( y ahora internet) que no deja de vendernos belleza y juventud, cómo si ésta durara eternamente o la única virtud de un ser humano es ser joven, cuando en realidad, para muchas virtudes hay que cumplir años o "ponerse viejo". Llegar a una madurez, para conseguir aquietar la mente mundana y expandir el espíritu, dejar un poco de lado la tiranía del sexo y la líbido, ser mas dueño de uno mismo, éso no se tiene con 20 años. A cada edad, su gozo y su afán, siendo joven no intenes madurar demasiado, ni viejo, quieras rejuvenecer, para no desesperarte. Con 30 nadie es viejo, ni con 40 ni con 50, y ménos, para trabajar y aportar a esta sociedad la experiencia y el buen hacer.

    Supongo que en el mundo laboral la cosa está armada de este modo para que ése joven que piden, quizás para pagarle menos y no chille nunca, la empresa o empresario gane por todos lados. Debería ser como en Francia, alli es europa, en donde se ha legislado que no es obligatorio poner la fecha de nacimiento ni la edad en los curriculum's, para que no descarten gente sólo ver el papel.

    ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    Y ya que estamos, revivamos cuadros de la última peli de Bardem, con el permiso de la querida Revista El Jueves.

    BardemacentoSampedro Bardempelo copia



    Todas las imágenes son de la revista El Jueves, la revista que sale los miércoles.




                     
        



    Bardemcarrera

    Bardem-Oscar



     

    Bardem-ansar










       


    BardemGlobos